Alberto Fernández sobre la Ley Audiovisual: “No podés dejar en manos de una entidad sin fines de lucro un proyecto comercial”

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Definiciones de Alberto Fernández sobre el futuro de los medios públicos, la relación con el periodismo, el rol de las empresas mediáticas, los “errores” de la Ley de Audiovisual y el mensaje al Grupo Clarín: “Dejen de disparar, que conmigo, la guerra se terminó”

Por: Martín Piqué
Alberto Fernández sabe que una de las cuestiones que va a resurgir en estos días es la polémica pendiente sobre la concentración del mapa de medios. El candidato y ex jefe de Gabinete entiende que todo lo que involucre al Grupo Clarín es un tema de debate sensible en las filas del kirchnerismo. Como representante de una fórmula y una coalición con vocación de triunfo –lo que explica la voluntad de ampliar las bases-, Fernández deberá convivir con la heterogeneidad. Con visiones contrapuestas y, posiblemente, algunas tensiones. Todo esto, sin embargo, no resulta en que el hombre elegido para encabezar la fórmula del peronismo y sus aliados vaya a archivar sus posturas. Un ejemplo es su postura en materia de Ley de Medios (SIC), compra de Telecom por parte de Clarín y la llamada ‘batalla cultural’. “La verdad, conmigo la guerra se terminó. Por favor, terminen la guerra”, exhorta Fernández en este tramo de la larga entrevista que le concedió a Tiempo Argentino.

Julio Blanck definió al “periodismo de guerra” como el tipo de línea editorial que el Grupo Clarín encaró frente al kirchnerismo desde el conflicto por la resolución 125 en adelante. Usted, últimamente, dice que algunos se parecen al soldado japonés perdido en una isla del Pacífico que cree que la Segunda Guerra no terminó. ¿Ese periodismo de guerra se termina con usted de candidato, o seguirá igual?
Yo espero que se termine la guerra, también la guerra mediática.

En estos últimos días, sin embargo, se leyeron algunas informaciones sobre usted, en la mayoría de los casos forzadas hasta ser casi risueñas. De un tono muy beligerante.
Son los japoneses, son los japoneses…

Hablaron de una deuda de expensas en el country. No descarte que se metan con su familia.
Ya lo han hecho. Se metieron con mi hijo (Estanislao Fernández Luchetti, de 24 años, que es diseñador gráfico y se lo conoce como Dyhzy por su personaje drag queen, NdR). Pero está claro, la verdad es que lo que no van a hacer es hacerme reaccionar. No hay problema. Yo lo que estoy convencido es que la Argentina no puede seguir en la lógica de la pelea perpetua. Ningún país avanza así. Quiero terminar con todo esto. Ya tuvimos una época en la que había periodistas militantes y periodistas en la guerra. Ya está, ya pasó. La verdad, conmigo la guerra se terminó. Dejen de disparar como si la guerra siguiera.

Uno de los frentes de batalla de esa guerra era la ley de Medios (SIC). Lo que algunos definieron como la puja por la desconcentración del mercado comunicacional. El Grupo Clarín siguió creciendo a pesar de todo y con el gobierno de Macri llegó a su dimensión más grande. ¿Hay que convalidar al Grupo con su dimensión actual, o quizá habría que pensar algún límite? Le pregunto, sobre todo, por las últimas incorporaciones.
¿Por Telecom?
Claro.
Estamos en un Estado de Derecho. Y todo el mundo sabe que yo siempre pensé, siempre lo dije, que el Grupo Clarín no debía acceder a Telecom. Se lo decía a Kirchner cuando era Jefe de Gabinete. Ahora, bueno, la verdad es que compraron el Grupo Telecom y el Estado Nacional convalidó absolutamente todo. Y cuando eso ocurre los derechos empiezan a adquirirse. Y empieza a haber derechos adquiridos. Esa discusión, por lo tanto, es una discusión vana. No tiene mucho sentido. Además, si el Grupo Clarín, como consecuencia de esto, tiene alguna posición dominante o alguna posición para-monopólica o cuasi-monopólica, se resuelve con las leyes de Defensa de la Competencia y de Defensa del Consumidor. Y esas son las leyes que tenemos que utilizar para ver si el Grupo Clarín incumple algunas de esas cosas. Pero no se resuelve eso con la ley de Medios (SIC). La Ley de Medios  (SIC) puede ser una gran herramienta si es que queremos multiplicar voces, y si queremos promover algo que, recuerdo, en esencia es un negocio. Porque ese fue uno de los errores de la Ley. Cuando la Ley dice que un tercio del espectro debe estar en manos de ONGs y de entidades sin fines de lucro. Porque no podés dejar en manos de una entidad sin fines de lucro un proyecto comercial. No es posible eso.

¿Las entidades sin fines de lucro no pueden tener medios?
Pueden tenerlos, pueden. Pero en cierto lugar esto empieza a ser un problema.

¿Usted cree que el error fue haberle dado a ese sector el 30% del espectro
El error es pensar que puede una ONG tener una radio y competir con una radio que tiene una capacidad de contratación de locutores, de periodistas, de músicos, infinitamente mayor. Porque entonces nosotros creamos dos radios pero hay una que concentra la atención del público. Eso es el resultado de no advertir que los medios de comunicación son negocios. En la sociedad moderna son un negocio. Hay proyectos alternativos, muy respetables, que ojalá se desarrollen y ojalá crezcan. Ustedes saben que siempre he apoyado lo de Tiempo Argentino pero que se hacen con mucho esfuerzo y en medio de una selva, en la que las desigualdades son muy grandes. La ley de Medios no sirvió para aquello que quería servir. Sin embargo, sí sirvió para algo en lo que sí ganó claramente: que es la batalla cultural. O sea, se instaló en la sociedad el quién es quién en cada medio. Por eso, cuando hoy alguien lee Clarín sabe lo que está leyendo. Cuando lee La Nación sabe lo que está leyendo. Cuando lee Tiempo Argentino o PáginaI12 sabe lo que está leyendo. Cuando mira C5N sabe lo que está mirando y cuando mira TN sabe lo que está mirando. Y si uno elige creer en eso, es un problema de cada uno. Esa batalla la ganó la Ley de Medios (SIC). Cristina la ganó con creces. Por eso, muchos de esos grandes medios han perdido toda credibilidad. Toda credibilidad.

También han caído en audiencia.
Han caído en audiencia porque han perdido mucha credibilidad. Yo creo que esa batalla se ganó. Es la impresión que tengo.

Me sonó fuerte eso que dijo de que la comunicación es un negocio.
¿Y qué es?

Yo no digo que no lo sea. Pero no es sólo un negocio.
Pero así está planteado.

Pero hay cosas que están planteadas que se pueden modificar.
Así está planteado por el sistema. Lo que yo digo es que vos tenés que buscar cosas más ingeniosas que decir le doy un tercio del espectro radial a una ONG. Porque la realidad es que esa ONG, o esa universidad, no tiene capacidad de competir con una sociedad anónima que pone una torta de dinero para traccionar personas y audiencias.

En muchas partes del mundo hubo y hay experiencias en las que los medios públicos o los medios sin fines de lucro han disputado audiencia de una manera exitosa. En la Argentina también.
El canal 7 de mi gestión ganó ocho Martín Fierro. La verdad, competía. Y ahí empezó la producción local.

En un eventual gobierno suyo, ¿tratará el Estado de compensar el poder de los multimedios o de los grandes grupos de la comunicación?
Yo no tengo ninguna duda de que los medios públicos deben existir. Pero los medios públicos deben entenderse para qué sirven. Los medios públicos no son medios públicos que contrarrestan a Clarín. Un medio público es un medio donde se expresa una comunidad. Y debe expresar al conjunto de la comunidad.

¿No gubernamentalizar el medio público?
Exactamente. Nosotros, cuando teníamos canal 7, estaban los noticieros a los que iban todos y donde se daban todas las noticias. Pero no había programas políticos. Porque en la Argentina no había forma de hacer programas políticos en un medio público: porque si lo traía a usted, se convertía en un periodista del gobierno, y si traía a un opositor, era un tonto que le pagaba a alguien para que me insulte todos los días en mi pantalla. Entonces, en lo que concluimos fue en no sacar el debate político como programa y en poner todo el debate político en los noticieros. Y el resto es entretenimiento de calidad. No entrenamiento de show off. Entrenamiento de calidad y de realidad. Así fue cómo hicimos un montón de producciones televisivas que terminaron con ocho Martín Fierro. Yo me acuerdo cuando se desató el conflicto del campo, que fuimos con Néstor a hablar a Carta Abierta y se abrió ahí una discusión sobre si canal 7 no tenía que pasar 24 horas de noticias para competir con TN. Y yo les trataba de explicar que canal 7 llega a lugares recónditos de la Argentina y que no es justo pasarle a alguien que vive en el norte, en Formosa, en Jujuy, en Salta, 24 horas de noticias porteñas. Era un delirio hacer eso. Un disparate. Y que en verdad esa gente tenía el derecho, también, de buscar entretenimiento. Y que eso tenía que ser el contenido de la TV pública. Después nosotros hicimos Encuentro, que fue una experiencia bárbara.

Quizá el objetivo era no pisarle los espacios de audiencia al Grupo Clarín…
No, no. Ese no es mi problema. Porque si hay competencia, hay competencia. Lo que no puede haber es que haya una competencia de mentirita. Si hay competencia, hay competencia. Y yo voy a tratar de llevarme toda la audiencia que pueda para que la gente esté satisfecha con lo que ofrezco. No puedo hacer ni un canal de TV a medias -para no ofender a nadie- ni tengo que hacer el canal que más rinda. Porque además otra cosa que también me pasó en esos años es que el canal televisivo era un canal autosustentable. Se sustentaba con la publicidad privada. De cualquier modo, el tema medios es un tema que tenemos que revisar con cuidado. Pero no es un tema de perseguir a nadie. Tenemos que seguir dando el debate de hacer una mejor calidad periodística. Que es este el debate real. Levantar la calidad. Porque lo que nosotros hemos visto en estos años es cómo periodistas de investigación se convirtieron en pseudo-espías comprando basura y escribiendo en los medios, y siguiendo en la pantalla de televisión a la medianoche, para difamar gente. Lo hemos visto.

Siendo parte de tramas de extorsión paraestatal.

Claro. Lo hemos visto. Hemos visto cómo periodistas se juntan con fiscales y jueces para construir la destrucción de una persona. Lo hemos visto. Eso no puede seguir funcionando. Claramente no puede.

En la identidad del kirchnerismo, la relación no subordinada con los grupos de poder estuvo y sigue estando bastante presente. ¿Cómo sería esa relación en una posible nueva etapa encabezada con usted? ¿Habrá una suerte de desencanto?
La pregunta me llama la atención. Es como que yo digo “hay que parar la guerra” y me dicen “no, hay que seguirla”. No hay que seguir la guerra. Lo que hay que entender es que cada uno tiene un rol que cumplir y tiene que cumplirlo bien. Simplemente eso. No es que yo estoy tratando de ser condescendiente con Clarín. La verdad, lo que tiene que hacer Clarín es lo que tiene que hacer, y lo que le tenemos que pedir los consumidores es que sea lo mejor. A Clarín lo que le tenemos que pedir es que no tenga un periodista de investigación que pone en la tapa de un diario que Máximo (Kirchner) tiene 40 millones de dólares en el Exterior y que después descubramos que el periodista de investigación consumía información que le daba un payaso y delincuente de la talla de (Marcelo) D’Alessio. Eso es. Lo que nosotros no tenemos que hacer es seguir haciéndonos los distraídos mientras vemos que hay canales de televisión que lo pasan a (Leonardo) Fariña como un pro-hombre de la república y nos enteramos que es un hombre cuidadosamente educado para mentir en los juicios y perseguir gente. Este es un debate ético que tiene que darse el periodismo. Es un debate ético que debe darse el periodismo. Que no tiene que ver con que el Estado lo pueda resolver por vía de una norma. Porque no todo se resuelve normativamente. Lo que digo es, si yo volviera al gobierno, TelAm va a ser TelAm, canal 7 va a ser canal 7, Radio Nacional va a ser Radio Nacional con todas sus versiones y va a ser una radio que llegue a todo el país, informa y entretenga. Garantizaré toda la pluralidad que haya que garantizar, pero también quisiera que todo eso no lo pague el Estado. O sea que la programación sea tan buena que se pueda autofinanciar y sea autosustentable. Y que en todo caso que el sostenimiento del Estado sea el mínimo.
Foto: Diego Martínez
Fuente: Diario Tiempo Argentino

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