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lunes, enero 24, 2022

Szpolski era simpatizante de su billetera, un mercenario

“Es el kirchnerólogo más influyente. Mucho más importante para el Frente de Todos que Jaime Duran Barba para Macri, porque a Verbitsky más que interpretar la realidad le apasiona modificarla”, así define Jorge Fontevecchia a Horacio Verbitsky en su entrevista dominical en Perfil donde lo consultó sobre medios y política, Sergio Szpolski, Ley audiovisual…

¿La relación de Alberto Fernández con Clarín puede molestar a Cristina?
A Cristina Kirchner no le va a molestar nada de lo que haga Alberto al respecto. Alberto asumirá la presidencia a diez años de haberse ido del Gobierno. Clarín ganó en su pelea con el kirchnerismo, eso nadie lo ignora. Cristina no está pensando de ninguna manera en reabrir el conflicto. Es Clarín quién está buscando…

¿Qué ventaja obtendría Clarín de un conflicto con el nuevo gobierno?
Ellos demonizaron a Cristina. Para ellos es el mal absoluto. Buscarán todo lo que puedan hacer para crearle conflictos, problemas. Si es así, esa batalla la perderá Clarín. No se gana siempre.

¿Cómo ves la relación de Alberto Fernández con los medios?
Tiene una paciencia admirable. Se sometió a cosas que merecen toda mi admiración y mi respeto. Todos sabemos a qué me refiero.

¿A qué habría que atribuir la salida de Víctor Hugo Morales de C5N después de criticar el acercamiento de Alberto Fernández a Clarín?
No hablé con Víctor Hugo. No lo sé. Tengo una relación muy cordial con Víctor Hugo, pero no hablé con él desde entonces. No conozco la versión de C5N, no tengo relación con ellos. No estoy seguro de que la salida de Víctor Hugo tenga que ver con eso.

¿Habrá un reacomodamiento de los medios con el cambio de gobierno?
La renovación ya se ve. Hasta Mirtha Legrand popularizó la expresión panqueque.

Los medios de Indalo ¿volverán formalmente a los accionistas que hoy están en la cárcel?
No lo sé. Es una pregunta legítima para la que no tengo respuesta. Previo a eso hay que ver qué va a pasar con la situación legal de los accionistas del Grupo Indalo. Su detención es arbitraria, no tiene justificación alguna. Además, hay una denuncia de uno de ellos en la Justicia por la que todo se trataría de un apriete para obtener el control de esos medios por parte del Presidente. Se denuncian reuniones con el propio presidente Mauricio Macri, en casa de su padre cuando vivía, de otras en la sede del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en los que se les exigía la entrega del control editorial. En caso contrario, se los amenazaba con la persecución judicial. Es asombroso que este gobierno con prácticas tan violentas sobre la Justicia y sobre los medios todavía pueda posar de institucionalista, de respetuoso de la libertad. Me asombra mucho eso: porque hubo atropellos sobre empresas privadas, medios y jueces. Cuando asumió el Gobierno, publiqué sobre una gestión de Ricardo Lorenzetti pidiendo la renuncia de tres jueces federales en nombre de Mauricio Macri. Desde entonces, el Gobierno actuó en consecuencia. Promovió juicios políticos, amenazó y presionó de todas las maneras a periodistas, a jueces, a medios de comunicación, a fiscales.

Además del Grupo Indalo los medios simpatizantes del kirchnerismo se redujeron enormemente: los de Electroingeniería, Sergio Szpolski o Diego Gvirtz…
Los de Indalo, a pesar de los aprietes, lejos de extinguirse mejoraron su participación en la audiencia, desplazaron por primera vez a TN en la audiencia. Y Szpolski no era simpatizante del kirchnerismo, Szpolski era simpatizante de su billetera. Fue simpatizante del radicalismo, después del kirchnerismo, luego de la Embajada de Israel. No hay que confundir simpatía política con actitudes de un mercenario.

¿Volverán a cometer el error de subvencionar mercenarios para tener una prensa adicta?
No creo. Me parece que hay un aprendizaje colectivo. No creo que exista lugar para un Szpolski.

¿Imaginás una nueva guerra con los medios¿Se los responsabilizará por los cuatro años de Macri¿U otra discusión sobre la Ley Audiovisual que divida aguas?
No veo a nadie empeñado en eso. No lo percibo. Todos tenemos claro qué se hizo estos cuatro años. Hay gente que está avergonzada y otra que se nota que es incapaz de darse cuenta de lo que hizo.

El caso D’Alessio fue tratado en tu medio, El cohete a la Luna…
¿Te referís al caso D’Alessio o al caso Santoro?

A caso D’Alessio, Santoro, Montoto.
Son cuestiones diferentes.

Pero muy conectadas.
Marcelo D’Alessio, para empezar, es sobrino del Escribano General de Gobierno y es hijo de un consultor y encuestador del establishment que tiene la consultora D’Alessio Irol, ahora asociado con Sergio Berensztein. Son los que tienen el acceso privilegiado a los Coloquios de IDEA, a las reuniones empresariales. Ese personaje es Marcelo D’Alessio. Una persona que estudió en Estados Unidos, que se formó allí, que tiene ostensibles contactos con organismos de inteligencia de ese país. Se atribuía incluso ser parte de uno de ellos, aunque en realidad creo que era parte de otro: la DEA solo tiene agentes públicos. Solo la CIA tiene agentes secretos. En una de las grabaciones que le hace Pedro Etchebest habla de que tiene que enviar informes a Maine, que es la sede de los inorgánicos de la CIA. Es importante saber quién era D’Alessio y qué tipo de aparataje manejaba: un aparato de interceptación de comunicaciones súper sofisticado, armas súper sofisticadas, vehículos, es decir no es solo un delirante. En el mundo de la inteligencia hay muchos delirantes. Pero no es solo eso: se trata de un hombre del poder. Durante años fue un operador del Ministerio de Seguridad y de la Secretaría de Inteligencia.

En tus artículos lo vinculás con Mario Montoto.
No es algo que yo conecte. Están las grabaciones. Tienen un vínculo muy significativo. Montoto pasó de Montoneros a ser presidente de la Cámara de Comercio Argentino Israelí. Pasa de recibir y dar entrenamiento militar a militantes montoneros en el Líbano y en Siria a ser el representante de las empresas israelíes que venden parafernalia bélica de seguridad y de inteligencia en la Argentina, un giro demasiado pronunciado. Fui Montonero y mi trayectoria es coherente con eso. Cambiaron los tiempos, las opciones políticas, pero uno puede percibir la coherencia. Es algo que no puede verse en Montoto. No lo puede explicar él ni Patricia Bullrich, que hizo un tránsito parecido. La diferencia es que ella era menos importante, porque era muy pendejita. Su participación tuvo que ver con el vínculo familiar que tenía con Rodolfo Galimberti. Montoto no: era un fierrero pesado, igual que Galimberti. En la militancia revolucionaria hubo gente que estuvo por la política, gente que estuvo por el poder y gente que estuvo por los fierros. Yo estuve por la política, mientras que Montoto y Galimberti estuvieron por los fierros. Los fierros y la guita. Y a pesar de que soy judío, denuncio la política represiva del gobierno de Israel, de Benjamín Netanyahu y me identifico con la resistencia del pueblo palestino. En cambio, Montoto es un agente y operador de las fábricas de armas y de parafernalia de inteligencia y de seguridad del Estado reaccionario y del gobierno reaccionario de Israel.

Vos afirmaste que Montoto era dueño de Infobae.
No lo digo yo, lo dice D’Alessio.

Vos le asignás verosimilitud al afirmarlo.
No puedo dar fe de que sea dueño de la mitad de Infobae, como dice D’Alessio, pero está permanentemente en las páginas de Infobae. Suspira y sale. Estornuda y sale. Permanentemente se publican las notas de su revista, DEF. Infobae es casi el house organ de cada uno de sus negocios. En Infobae aparece antes de que en cualquier otro lado cuando vende un carro blindado para disolver motines, con 12.356 fotografías. Si D’Alessio dijera que Montoto es socio de PERFIL, mi respuesta sería: “No, no digan estupideces”. Pero cuando afirma que es socio de Infobae, no doy fe, pero tampoco me parece inverosímil.

¿Y en el caso específico de Daniel Santoro?
En su defensa, Daniel Santoro dice que fue un logi, un gil. Que fue un ingenuo. No es de lo que presumió durante los últimos 20 años. Fue uno de los operadores principales de las difamaciones, de las calumnias contra Cristina Kirchner y en general todo el kirchnerismo. Participó en operaciones que tienen todo el aire de ser coordinadas desde Estados Unidos en simultaneidad con lo que pasaba en Brasil. Las publicaciones de las cuales se hacía eco Santoro venían claramente de esa línea. Además, Marcelo D’Alessio era llevado a todos lados por Santoro, que lo presentaba y explicaba que era un gran experto en temas de narcotráfico y seguridad. Santoro, además daba fe de que era un agente de Estados Unidos. Y el que publicó que Máximo Kirchner y Nilda Garré tenían cuentas en Suiza.

Nota que había publicado “Veja” en Brasil.
Por eso hablaba de Brasil. Santoro dice que consultó con tres fuentes. Si: Marcelo, Sebastián y D’Alessio.

¿También te parece verosímil que Santoro sea un gil?
Eso está fuera de discusión. Lo que estamos viendo es qué otra cosa fue además de gil.

¿Es otra cosa?
Me parece que es alguien que se pasó de vivo. Creyó que tenía un gran poder en sus manos y no se puso a pensar las consecuencias de pegotearse con esa gente. Es imposible creer lo que dice Santoro de que lo persiguen porque es un periodista independiente y que D’Alessio era una fuente. El tema no es que D’Alessio fuera la fuente de Santoro, sino que Santoro era la fuente de D’Alessio para muchas de las cosas. Había un intercambio, una reciprocidad y Santoro participaba de las operaciones de inteligencia de D’Alessio.

¿Afectará al ecosistema de los medios el fracaso de Macri y el regreso del kirchnerismo¿Se correrán las audiencias?
No me animo a hacer un vaticinio al respecto. Es posible que muchas cosas cambien. En estos años ha habido una diversificación de medios interesante, pero el problema es la sustentación económica. Aún en la precariedad, hubo medios interesantes. El poder del Estado y su pauta y el de los fondos reservados es indiscutible. Si vos hablás con dirigentes del oficialismo, no te dicen: “Nosotros no pagábamos”. Lo que afirman es: “Ellos también”. Si me preguntás si va cambiar ese mecanismo, mi respuesta es no sé.

¿Existirá nuevamente discriminación con la pauta oficial¿Habrá medios afines con periodistas mercenarios?
No creo que vaya a ocurrir, pero no podría jurarlo. Tendremos que estar atentos. Cuando pasó, lo critiqué.

Pese a la afinidad que tenés con el kirchnerismo.
Tuve y tengo una gran afinidad con lo que fue el gobierno de Néstor, de Cristina, también con Alberto mismo cuando fue Jefe de Gabinete. Pero no me privé de cuestionar las cosas que no me han gustado. Nunca fui ni dependiente ni operador. Cuestioné muchas cosas.

Nosotros podemos dar fe más que nadie de eso.
Critiqué la prórroga de las licencias por diez años, la promoción del general César Milani, del maltrato a la comunidad Qom. Critiqué muchas cosas, lo que no quita en absoluto que mantenga mi simpatía por lo que fueron esos gobiernos que me parecen los mejores que tuvo la Argentina en muchas décadas.

Medios conecta con la Justicia. ¿Imaginás un aumento del número de miembros de la Corte Suprema?
Yo sí. Pero creo que Alberto no. Está muy trabada esa situación en la Corte. Las peleas entre Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti hace muy difícil el funcionamiento. El aumento del número de miembros sería una manera soft, suave, de modificar ese estado de cosas sin grandes conflictos. Pero me parece que no es esa la idea de Alberto ni de Cristina.

Ver nota completa: “Veo muy felices a Cristina y Alberto”

Fotos: Juan Obregón
Fuente: Diario Perfil

Alberto Fernández promete una ley para regular a Google y Facebook y combatir las noticias falsas

El candidato del Frente de Todos, Alberto Fernández, insistió en que no retomará el debate de la ley Audiovisual que dominó los últimos años del kirchnerismo, pero anticipó que si llega a la Casa Rosada gestionará una regulación para Google y Facebook similar a la aprobada en la Unión Europea e impulsará un debate legislativo sobre cómo combatir las noticias falsas

El anuncio fue este viernes, durante una conferencia de prensa en Santa Fe, pasó desapercibido entre sus pronósticos electorales y económicos, pero podría abrir un frente de batalla con los gigantes de Silcon Valley que el gobierno de Mauricio Macri siempre protegió.

En noviembre, el presidente presionó a sus diputados para sancionar una ley que protegía a los motores de búsqueda de cualquier proceso penal, un reclamo de Google y Facebook desde que pisó la Casa Rosada. Pero la oposición lo frenó en la Comisión de Comunicaciones tras un pedido de AdEPA y la Asociación de Periodismo Digital (APD).

Fernández anticipó que avanzará con una regulación más estricta, similar a la aprobada por el parlamento de la Unión Europea, que obliga a los distribuidores de contenidos a respetar los derechos de autor de las publicaciones que distribuyen.

Aún debe ser revalidada en cada país para entrar en vigencia y restringir así al millonario comercio de datos, tal vez el oligopolio más poderoso del mundo en el siglo 21, que por ahora no ha tenido sobresaltos en el Congreso argentino. Sin embargo, no todos los países mantienen la misma mansedumbre frente a estos colosos. Francia avanzó por su cuenta en la implementación de la nueva directiva europea y cargó con una tasa a las plataformas y hasta autorizó a los medios a negociar el cobro por el uso de sus materias. Esto ya generó un conflicto entre Trump y Macron.

“¿Piensa implementar una nueva ley de medios?”, fue la pregunta de un periodista santafesino a Alberto Fernández. “Los medios de comunicación es un tema muy remanido y que nos ha generado muchos conflictos hasta el día de hoy donde cualquier cosa que le digo a un periodista rememoran aquel conflicto y termino haciéndome cargo. Argentina tiene urgencias enormes y no es esa la urgencia“, se apartó el compañero de fórmula de Cristina Kirchner.

“Debe haber un gran debate social sobre cómo se difama y se manipula la conciencia social, con un enorme daño para las sociedades“, sostuvo Fernández. Le prometió a autores proteger los derechos de autor.

Pero siguió: “Si alguna vez tenemos que tratar una nueva ley de medios, quisiera que la tratemos en serio, incluyendo los nuevos medios de comunicación como las redes e internet. Es el debate en la Unión Europea: cómo se regulan estos canales de comunicación a través de los cuales muchas veces se difama y se manipula la conciencia social, con un enorme daño para las sociedades. Ese tema debe ser un gran debate social”.

Desde el bunker de Fernández confirmaron que estudian una ley para proteger el copyright y esto se conversó con actores y autores que lo visitaron la semana pasada en la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET). La comitiva fue encabezada por el ex secretario de Medios Tristán Bauer y participaron Alejandra Darín, Mex Urtizberea, Juan Leyrado, Juan Palomino, Susana Rinaldi, Gerardo Romano y Carolina Papaleo, entre otros.

Pero en su respuesta, el ex jefe de Gabinete anticipó que avanzará en una legislación para combatir las noticias falsas, o fake news, que también fueron parte de recomendaciones del parlamento europeo previo a la elecciones de junio, mucho menos polarizadas que la mayoría de los comicios presidenciales del planeta, donde el rol de las redes sociales empezó a ser crucial.

El primer caso que alertó sobre este fenómeno fue la elección del Brexit, que separó al Reino Unido de Unión Europea en junio de 2016, cuando apareció en escena la consultora británica Cambridge Analítica, especializada en crear bases de electores con sus historiales en Facebook. Colaboró unos meses después con Donald Trump y un flamante documental alojado en la plataforma Netflix sugiere que uno de sus clientes fue Mauricio Macri, para la elección de 2015. Esto lo niegan en la Casa Rosada.

La ley Audiovisual recibió cambios por el gobierno de Mauricio Macri ni bien asumió, como también la de “Argentina Digital”, sancionada en 2014 para regular el mercado de telecomunicaciones.

Las modificó con varios decretos de necesidad y urgencia y se autorizó la fusión entre Telecom y Cablevisión, pero dejaron cuentas pendientes para las empresas del sector, como una nueva licitación de espectro.

No hubo leyes que pasaran por el Congreso: en noviembre, la misma comisión que frenó la protección para Google y Facebook cajoneó la ley corta de Comunicaciones, reclamada por Telefónica para ofrecer empaquetados de televisión, internet y telefonía celular.

Y Macri nunca envió la prometida ley de Convergencias en las comunicaciones, para regular un sector clave para el desarrollo económico del siglo 21, tal como prometió los dos últimos 1 de marzo, en aperturas de las asambleas legislativas. Jamás prometió leyes para revisar los derechos de autor o combatir las fake news, como prometió su rival kirchnerista.
Fuente: El Retrato de Hoy